domingo, 11 de noviembre de 2012

EL MINISTERIO DEL MIEDO - Graham Greene

Primera edición original en inglés en 1943.
Editado en castellano por Editorial Edhasa.
Traducción de Pedro del Carril.
315 páginas.


Sinopsis.

La vida triste y gris de Arthur Rowe se ve radicalmente transformada a consecuencia de un delirante error. A partir de entonces deberá desasirse de un entramado de espionaje nazi en medio de los bombardeos de Londres. Sin embargo, lejos de angustiarse por ello Rowe acaba viviendo estas experiencias como una oportunidad de redimirse de la enorme culpa con la que carga.
 
Comentario del libro.

La obra de Graham Greene está recorrida por una serie de temas recurrentes como son la culpa, el engaño, el desamor, la mezcla de estupidez y brutalidad del poder, etc. Este libro es una buena muestra de alguna de sus obsesiones tratadas con el humor negro y absurdo tan deudor de los clásicos ingleses. En este caso el protagonista, Arthur Rowe, se ve envuelto en una serie de intrigas por un equívoco que le lleva a ganar un gran y codiciado pastel, a partir de ahí se desata una rocambolesca historia que nos obliga a ir descubriendo sus entresijos al mismo ritmo que Rowe. El humor histriónico y grotesco con el que están narradas las peripecias del protagonista queda compensado por el contexto en el que se desarrolla la historia, que es el Londres de los bombardeos, mostrando la desconcertante desaparición de una ciudad, la pobreza y la escasez, el modo de vida precario y angustiado de sus habitantes que les lleva a la destrucción psíquica. Es así como Greene deja claro lo demencial y cruel de la guerra expuesto en las situaciones cada más grotescas que vive el protagonista y que le permite salvarse milagrosamente en ese juego a la ruleta rusa en que se convierte una ciudad en pleno bombardeo. En este contexto el crimen se convierte en un gesto gratuito y perfectamente absurdo ante una muerte multiplicada arbitrariamente. 

La primera parte de El ministerio del miedo resulta avasalladora en lo esperpéntico de la intriga y en lo seductor que resulta el protagonista desde la primera línea. Rowe se presenta en un inicio como un misérrimo y gris personajillo que goza con el desconcierto que causa al ganar la fabulosa tarta y poco a poco se va perfilando como un excéntrico y tenebroso bienhechor. Se va mostrando así el sordo dolor y la culpa que arrastra, mientras lucha por aclarar el embrollo que le persigue y pone en peligro su vida. En los primeros capítulos sus perseguidores aparecen como absolutamente delirantes y el lector no acaba de saber si la persecución es real o fruto de una mente paranoica. 


 Sin embargo, hasta los paranoicos tienen enemigos y estos van cercando al protagonista de un modo sistemático hasta acabar con su estabilidad mental. A partir de aquí se produce un giro radical en la trama y comienza el verdadero camino de redención de Rowe, marcado por una predecible historia de amor que aumenta el efecto tragicómico del libro. Mientras tanto, al protagonista le acompañan una cantidad enorme de personajes secundarios fascinantes, que dan lugar a diálogos y situaciones desconcertantes e hilarantes (el investigador privado y su malogrado ayudante, el policía burócrata y aburrido, el amigo reencontrado en la peores circunstancias imaginables). 

Mientras el lector se encandila más o menos con la trama de intriga, Greene no abandona el fondo moral que acaba rezumando tras el humor y colmándonos de un sentimiento triste y angustioso en el final del libro. No se trata de una obra optimista, la culpa no puede jamás olvidarse, aunque se redima el delito, el dolor no se cura mágicamente y todos son felices. Igualmente el amor no es sin más el enamoramiento, sino una montaña de sentimientos en los que se mezcla la soledad, la futilidad, el engaño y el autoengaño de los motivos que verdaderamente nos mueven. En este sentido, Greene aprovecha el conflicto político y moral de la guerra para enfrentar al lector con la oscuridad que acompaña a la solución de los dilemas morales más dolorosos. 

Lo único que se echa de menos en el libro es una mayor complejidad en el personaje del villano. Lo histriónico de la corte que le acompaña y la resolución estrambótica de los diferentes conflictos que se muestran resultan muy acorde con la primera parte del libro. Sin embargo, no quedan claros los motivos que les mueve a esa cohorte de nazis quedando al final un tanto desdibujado ese tremendo enemigo, algo que contrasta mucho con el trazo delicado y diestro con el que retrata a esos londinenses perseguidos diariamente por las bombas.

Reseña de María Santana

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